¡Qué aburrido!
Escribí esto como un ejercicio. El objetivo era escribir acerca de una imagen que no conocía.
Escribí esto como un ejercicio. El objetivo era escribir acerca de una imagen que no conocía. Me sorprendió que lo que puse en palabras del personaje es casi igual a lo que el artista de la pintura quería transmitir (cuando hablo del juego de palabras con Frutas y Mujeres).
¿A vos qué se te hubiera ocurrido otra cosa?

Según los profesores de mi escuela, este tipo de excursiones son “esenciales” para nuestra formación. Antes que estar viendo pinturas que no se entienden preferiría estar en casa haciendo cualquier otra cosa. Incluso preferiría hacer la limpieza antes que seguir un minuto más en este museo que me aburre hasta los huesos.
Mientras arrastro los pies por los pasillos, el eco de las boludeces que dicen mis compañeros resuena en las paredes escasamente adornadas con algunas obras de arte. Se ríen de los desnudos, de los muertos, de las frutas con formas de pito y murmuran entre ellos, aunque no lo suficiente porque la profe Malena está haciendo el típico sonido con los labios apretados y la mirada seria. Es el mismo sonido que hace durante las clases y marca el ultimátum de una situación.
Yo no tengo ganas ni de hablar boludeces, ni de museo, ni de arte. Eso sí, es mejor que ir a clases, pero igual sigue siendo un bodrio. Mientras recorro por mi cuenta uno de los salones alejándome lentamente del grupo, veo una pintura con lo que parecen mujeres desnudas. Para quemar algo de tiempo decido mirarla un rato intentando encontrarle el sentido.
¿Qué gil pinta mujeres con tetas cuadradas, redondas o con rombos? ¿Qué sentido tiene? Además, todos los ojos inexpresivos y sin vida. Mirando al frente, mirándome a mí. Unos ojos negros y penetrantes. Parecen salidos de una película de terror. Lo rojizo de la pintura da la sensación de que esas mujeres retratadas están en el infierno. Por alguna razón hay frutas en lo que podría ser una mesa. Frutas y mujeres desnudas. Si hago el juego de palabras, caigo en las boludeces de mis compañeros.
Al prestarle un poco más de atención puedo notar un detalle: las mujeres sostienen algo parecido a telas. Una de ellas con la mano izquierda sostiene una rojiza justo a la izquierda del cuadro. La del centro con su mano derecha sostiene una tela blanca que cubre el medio de la pintura y se desliza hacia abajo y a la derecha. Pasado el centro comienza un azul, pero no es una tela que alguien sostenga, parece el cielo.
Si lo veo de esa forma, parece que todas las mujeres están de alguna forma relacionadas con el cielo y con el infierno. En ese momento, juro por mi vida que una de ellas, la que tiene un rostro horriblemente dibujado, casi como una máscara, me guiña el ojo. Las luces se apagan, siento un vacío en el pecho y mis piernas débiles y temblorosas buscan al resto del grupo, pero no hay nadie, es de noche y la puerta principal no abre. Grito y nadie contesta, ni el guardia de seguridad, solo el eco de mi voz en medio de la oscuridad.
Ahora estoy encerrado sin lugar adónde ir y tengo miedo de descubrir si las demás obras también están vivas. Me pregunto si esto les pasa a todos los que descubren sin querer las verdaderas intenciones del artista.
Acerca de este escrito
Es un ejercicio de taller, nos dieron una imagen para escribir acerca de ella, nunca la había visto, tampoco tenía título ni la busqué antes de escribir.
Cuando escribí “Frutas y mujeres desnudas” estaba buscando insinuar el juego de palabras adolescente “Putas”. Dado que el personaje es joven y está en secundaria y sus compañeros hacen bromas sexuales, él también tiene algo de eso.
Lo que puse en palabras del personaje acerca del infierno es también parte de lo que me transmitió la imagen, casi en su totalidad rojiza y solo con una ventana al cielo (después de una transición blanca).
Cuando busqué la imagen en Google (después de escribir el texto) me sorprendió haberme acercado al menos un poco a la interpretación de la pintura (sin conocer el título tampoco):
El tema: Retrata a cinco prostitutas en un burdel. Contrario a lo que se suele pensar por el nombre, el título no hace referencia a la ciudad francesa de Aviñón, sino a un burdel situado en la calle de Avinyó en Barcelona, España, una zona que Picasso frecuentaba (Texto generado por Google – Gemini)
La asociación de frutas-mujeres-putas y el infierno. La prostitución como una vida que es difícil (una tortura) le da al texto otra visión, una que encaja de lleno con la obra, o al menos para mí fue así sin buscarlo.
