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Opinión: Taller de Escritura ETER

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Acabo de terminar el taller de escritura en la escuela ETER, arranqué por ahí buscando opciones para mejorar mi escritura. Cabe resaltar que es un taller para un nivel muy inicial, lo cual era perfecto para mi caso. El costo del taller en 2026 fue de US$ 150 (Pagado en pesos Argentinos).

Aspectos positivos del taller

Siete encuentros de tres horas cada uno los sábados, unas 16 a 18 personas, buenos ejercicios de escritura para hacer en casa con extensión máxima de una carilla, como este de Silvestre que fue mi primera entrega.

Los ejercicios fueron diseñados para aplicar lo visto en cada clase, buen equilibrio entre la teoría y la práctica. Vimos temas como la narración, historia, relato, alteraciones de tiempo, velocidad, tipos de narradores, focalización y estructura clásica. Practicamos con la tercera persona en pasado, bajar la velocidad de la narración, escenas y escritura libre.

Hubo lecturas en clase que permitieron recibir correcciones de los textos por parte de los docentes además de percepciones de otros alumnos frente a los escritos. Todo esto me permitió observar si lo que comunicamos en un texto, además de estar bien escrito estructuralmente, transmite nuestras ideas de forma correcta a un grupo de personas.

Si hay suerte se pueden ganar contactos con otras personas y lograr intercambios de lectura/escritura, esto es un recurso valioso para cualquier escritor incipiente.

Vale la pena como un curso para arrancar a escribir. Es un buen punto de partida.

Aspectos negativos del taller

Presentaciones muy largas. La primera sesión se fue casi por completo en presentar a los integrantes del grupo. Yo diría que se puede aprovechar de otra forma, pidiendo a los alumnos que escriban una presentación corta antes de la primera clase. Además de usar eso como ejercicio de escritura, no se perdería tiempo en detalles que no suman o se pueden encontrar en los recesos u otros espacios fuera del taller.

Justo uno de los sábados tuvo que venir alguien a reemplazar a la docente principal que se enfermó, y se repitió otra sesión de presentaciones (mucho más corta), pero totalmente innecesaria.

Las clases se dividen en dos partes: teoría y lectura de textos de la clase. Por la cantidad de personas no siempre llegan todos a leer (y eso que muchos no hacen las consignas). Las devoluciones de cada texto y opiniones consumen tiempo. Si se quiere leer en la clase, hay que adelantarse. Hay buena onda de los docentes para corregir fuera de la clase a quienes faltan por leer, esto es normal en muchos talleres. Así que si el objetivo es ser leído por muchos hay que tener esto en cuenta.

El texto leído no es lo mismo que el texto escrito. Si bien todos se toman el esfuerzo de escuchar con la mayor atención posible, hay textos que por su diseño requieren doble lectura. También, si la persona que lee lo hace con un mal ritmo, es más difícil seguir la lectura. Mi conclusión es que expresar las consignas de la forma más simple es lo más eficiente para la dinámica del taller. Textos muy elaborados o complejos no van a tener el tiempo suficiente para ser analizados y obtener devoluciones apropiadas.

Recomendaciones para el taller

Escribir las consignas de forma sencilla y que pueda seguirse desde la oralidad.

Ideas estructuradas con elementos reales en vez de inventados, con los que las personas se puedan familiarizar. Buscar que la idea se pueda transmitir fácilmente desde ese formato para obtener el máximo beneficio en cada devolución.

Respetar las consignas. Muchas personas fallan en este punto y es muy importante para que la devolución se enfoque en el texto.

Las devoluciones son de carácter estructural (es decir, la organización y presentación de la idea), no hay correcciones ortotipográficas. Es importante recordar esto.

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