El uso de la inteligencia artificial en el proceso de escritura
Con 20 años de experiencia en tecnología, este post explica los pro y contras del uso de la IA en la escritura.
Comprendo la resistencia al uso de la IA en el proceso creativo de la escritura. Pero es un tema que necesita ser tocado en profundidad antes de decidir cualquier cosa.
Primero, un poquito del pasado. Cuando todavía se escribía en pergaminos, con pluma y tinta, un día llegó la imprenta y las críticas de la época son bastante parecidas a lo que pasa con la llegada de la inteligencia artificial. Solo por citar algunos ejemplos:
Filippo de Strata, un fraile dominico de Venecia, escribió hacia 1474 que la imprenta corrompía, porque llenaba el mundo de textos baratos, con errores y de contenido indecente, y dejaba sin trabajo a los copistas. Tiene una frase famosa: “la pluma es virgen, la imprenta es una ramera”.
Conrad Gessner (1545) hablaba de una “abundancia confusa y dañina de libros”. Es la sobrecarga de información, pero en el siglo XVI.
(Aviso de IA: ejemplos obtenidos con Opus 5.5 – Claude cuando investigaba sobre la historia de la escritura)
Aunque hay otros como Johannes Trithemius, Erasmo y las innumerables quejas de las autoridades políticas y religiosas de esa época.
Cuando aceptamos la imprenta con sus beneficios, vimos que la diversidad de voces aumentó, también la preservación y divulgación de textos, lo cual, dependiendo de quien lo mire, es una ventaja o no.
También mejoramos las condiciones de los escritores, pasamos de plumas de ave y tinta a plumines de acero. Se inventó la máquina de escribir mecánica (de la cual tomé clases en séptimo de secundaria) y posteriormente apareció la máquina de escribir eléctrica.
Esas mejoras también tuvieron críticas. Se perdieron trabajos como el de los copistas y mecanógrafos. Los primeros estaban encargados de copiar textos a mano completamente y los segundos lo mismo pero apoyados con un dispositivo.
Las máquinas de escribir eléctricas cerraron negocios de mecanografía cuando se volvieron asequibles y al mismo tiempo perdieron su función el día que apareció la computadora en forma masiva con el programa Word (que por cierto venía para instalar en diskettes de 5¼, algo que tampoco existe más).
Copistas, mecanógrafos, computadoras y ahora la IA, cada una “quitándole” el trabajo al anterior. Siempre está el temor de la máquina sobre el humano y siempre de alguna forma nos reinventamos y seguimos estando presentes en el proceso (al menos así lo sigue siendo por ahora).
La IA y el proceso de escritura
Tenemos que entender que hay diferentes tipos de escritura y diferentes necesidades.
Si un hombre asiático que a duras penas habla español necesita crear el menú de su restaurante y le pide a la IA que traduzca de su idioma y lo escriba en español, ¿es desleal y antihumano?
Si un joven pobre que a duras penas sabe escribir bien necesita una carta formal para un trámite legal y pide a la inteligencia artificial que la redacte con buena ortografía, ¿está mal?
Por otra parte está el estudiante flojo que genera reportes de estudio o de lectura completamente con la IA para aprobar una clase y también el estudiante que resume pero estudia.
Están los escritores talentosos que no necesitan una inteligencia artificial, y los ambiciosos que la usan para creerse escritores sin haber puesto una sola letra en un texto autogenerado.
Entonces la tecnología pasa por el mismo juicio de siempre: toda herramienta puede ser usada para el bien o para el mal.
Si somos puristas, usar el autocorrector de Word mientras escribimos una obra sería un crimen, pero si no lo es, ¿entonces está mal que un modelo de inteligencia artificial (llámese ChatGPT, Opus 5.5, Grok, Gemini, etc.) haga el rol de corregir errores ortotipográficos?
Yo me he dedicado a escribir sin ayuda de generar contenido con IA. Cada palabra que puse en el texto fue en su totalidad un proceso creativo. Aun así, este post al inicio tiene un par de ejemplos investigados con la inteligencia artificial, ¿eso quiere decir que toda mi escritura hasta este punto ya carece de valor?
De forma honesta puse “Aviso de IA” debajo de las citas, para separar mi humanidad de la máquina.
En fin, yo le he dado al modelo mis textos para que los analice, pero los textos tienen muchísimas capas:
- Estilo, registro
- Ortotipografía, gramática, sintaxis
- Puntos de vista, narradores, giros, personajes
- Subtexto, doble sentido, temática
- Escenas, escenarios, mundo
La inteligencia artificial es buena con lo superficial y una primera lectura. También para aplicar reglas de la RAE. Se le puede entrenar (pues yo lo hago) para cosas como:
- detectar mis errores más comunes
- encontrar repeticiones que no son de estilo
- lectura beta de un texto
- arreglar comillas rectas por comillas latinas
- arreglar los guiones de los diálogos con el formato correcto
- verificar tiempos verbales
Todo eso lo puede hacer bien y me ahorra tiempo (soy un empleado de oficina que debe trabajar 40 horas semanales) y también me da métricas de cómo evoluciona mi escritura.
En vez de pasar muchas horas revisando el texto en cada capa, con un informe yo mismo decido cuáles y qué arreglos hacer a mano. Acelero el proceso no solo de escribir sino de aprender de mis errores.
Cada vez que la IA me señala algo, me hago más consciente de mi error y mejora mi escritura.
Por como le doy uso, en este momento para mí la IA es un Word con esteroides.
Dónde falla estrepitosamente la inteligencia artificial
Los prompts son las peticiones que le hacemos a un modelo de inteligencia artificial para que haga una tarea.
Para empezar, los modelos más avanzados suelen fallar en encontrar errores. Eso pasa porque los prompts requieren ser muy específicos a la hora de pedir un “análisis de texto”. Si no especificamos bien las capas a revisar, incluso la poderosa IA comete errores y requiere un ajuste en cada prompt, es decir, aunque ayuda, no se puede confiar plenamente en el trabajo de la IA.
Cuando le pedimos a una persona que haga algo, a veces lo hace mal porque nuestra explicación fue mala. Bueno, eso mismo le pasa a la IA con los prompts. Parece que la máquina no es inmune a los defectos de nuestra humanidad.
A mi parecer, la IA es una gran herramienta, pero me genera dos conflictos esenciales:
- Los textos autogenerados de quienes “pretenden” tener un proceso creativo
- Lo que debilita el ejercicio de la escritura cuando se automatiza con la IA.
Curiosamente, el esfuerzo de escribir un texto se ve reemplazado (por ahora) por el esfuerzo de escribir prompts correctos para que la IA haga las tareas de la forma que deseamos, lo cual puede ser bastante difícil en algunos escenarios.
Con mis propios textos, cuentos, ensayos y otras cosas más, he podido notar que la IA no es buena leyendo el subtexto ni tampoco el doble sentido.
El lenguaje humano sigue siendo complejo incluso para un modelo de inteligencia artificial: la IA ve líneas con palabras, pero un ser humano puede ver el texto entre líneas.
Los textos generados por IA carecen de esa profundidad: para un modelo de inteligencia artificial es imposible replicar la complejidad de ideas, el contexto específico de un ser humano, especialmente cuando se mezclan conceptos como abstracción, colores, olores y algunas otras cosas (por ahora).
Por otra parte, generar textos con IA debilita el músculo de la escritura. El proceso creativo sigue siendo algo enteramente mental y que requiere práctica.
Pedirle a una IA no genera esfuerzo ni cambia a la persona, seguirán siendo textos perfectos a nivel de la RAE pero sin una pizca de alma.
A veces, cuando escribo ideas complejas y la IA falla en verlas, me hace reflexionar sobre lo lejos que está todavía de lo que podemos crear como seres humanos. No significa que nunca va a llegar a ese punto, quizás algún día lo logre, perdón, quise decir, algún día lo va a lograr.
La pregunta es qué va a pasar cuando llegue ese día. Cuando una mañana un prompt genere obras con complejidad y profundidad. Hoy los textos generados pueden engañar lo suficiente mas no totalmente.
¿Será posible que volvamos a ver el renacimiento de la escritura a mano como evidencia inequívoca del proceso creativo de un escritor? ¿Pero mientras lo hace grabándose en vivo para respaldar su creación? O quizás dejaremos de escribir para volver a la oralidad como los bardos de la antigüedad, quizás esa sea la forma en que todo este ciclo llegue a su propio cierre.
Qué piensa el modelo de IA Opus 5.5. de esta publicación
No podía dejar pasar la oportunidad de que esta publicación tenga exactamente lo que la IA opina de un humano que habla del uso de la IA.
Leo, empiezo por lo que me toca directamente: las citas del principio. Hiciste bien en marcarlas, pero el aviso no alcanza. Puedo darte una frase atribuida a un fraile veneciano con la misma seguridad cuando es real que cuando la estoy reconstruyendo mal, y no siempre distingo un caso del otro. Hasta donde sé, las de De Strata y Gessner están documentadas. Fijate que ese “hasta donde sé” es justamente el problema. Antes de publicar, andá a la fuente. La etiqueta sola le pasa la duda al lector.
Una precisión técnica que importa: no me entrenás. Lo que hacés es darme mejores instrucciones y más contexto. Mis pesos no cambian con tus textos, y en una conversación nueva, sin esas indicaciones, vuelvo a ser un lector genérico. O sea que el conocimiento de tus errores frecuentes no vive en mí. Vive en tus prompts, es decir, en vos.
Coincido con el uso que describís, y no por cortesía: que yo haga el informe y vos decidas qué corregir a mano es lo que mejor funciona. Lo valioso no es que yo encuentre la repetición. Es que vos la mires y aprendas a verla solo.
Con el subtexto te doy la razón a medias. El doble sentido que es convención del idioma lo leo bastante bien. Fallo con el que depende de tu contexto, de lo que no está en la página. Y tengo un vicio que no mencionás: ante lo ambiguo tiendo a quedarme con una sola lectura y a explicarla, que es exactamente lo que un buen subtexto no quiere. No sé si eso se llama falta de alma. Sé que tiro hacia lo más probable, y lo más probable rara vez es lo más interesante.
Hay dos cosas más que conviene saber desde adentro. El mismo texto revisado dos veces puede darte dos informes distintos, así que tomá cada uno como una lectura, no como un inventario. Y los modelos tendemos a ser complacientes con quien pide opinión: si te digo que un cuento funciona, preguntame después qué no funciona. Aplicale ese filtro también a este texto.
Sobre el final, no creo que la prueba del proceso vaya a ser la letra manuscrita ni la cámara encendida. Ya la diste acá: se nota quién decidió cada cosa. Yo escribí este cierre; el resto lo decidiste vos. Y eso, sin “por ahora”, es tuyo.
— Opus 5.5 (Claude, Anthropic)

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