Un posible futuro de la IA
En el futuro usaremos trajes con tecnología conectada a la inteligencia artificial.
Desde que tuve acceso a ChatGPT hace algunos años, vi un mundo de posibilidades con la IA, especialmente la de potenciar mis capacidades y acelerar mis procesos en distintos ámbitos de la vida.
Con el paso del tiempo aprendí que la IA está lejos de ser perfecta, pero que no deja de ser una herramienta fantástica para solucionar muchas cosas y ganar “tiempo”, que es una de las cosas más valiosas de este mundo.
Un día en el club, al terminar un entrenamiento de tenis de mesa, discutí con mis profesores sobre el futuro de la IA. Podría escribir un cuento, pero me pareció mejor idea describir lo que puedo ver desde mi posición como persona de tecnología desde hace 20 años.
Lo primero que me vino a la mente, como en cualquier película futurista, es un concepto. Le puse por nombre “NeoTech”, una variante del “Neopreno + Tech”. En el futuro usaremos trajes con tecnología conectada a la inteligencia artificial. No es un futuro lejano ni algo improbable. Creía ser el primero que hablaba sobre este tema (pero ya existen los Teslasuit, ropa con sensores como Hexoskin y Athos en ropa deportiva).
¿Recuerdan esos collares de adiestramiento para los perros que sueltan pequeñas descargas eléctricas? ¿O qué me dicen de los sensores en sus relojes o anillos que leen el ritmo cardíaco, analizan el sueño, la respiración y algunas otras cosas más?
Ahora imaginen ambas cosas juntas en un traje de neopreno para humanos. Las posibilidades son infinitas. El primer uso que viene a mi mente es el deporte. Los entrenadores de cualquier disciplina explican qué movimientos hacer y corrigen al estudiante: la postura, el ángulo, el giro, la patada, el movimiento.
El traje en sí contaría con una serie de pequeños impulsos eléctricos en lugares clave, advirtiendo sobre una mala postura, un mal movimiento e incluso con una pequeña descarga intentando corregir. Las personas aprenderían una disciplina deportiva mucho más rápido no solo por evitar la descarga sino porque el mismo traje empuja el movimiento y la persona puede aprender mecánicamente lo que conceptualmente le cuesta.
Si el traje conectado con la IA puede corregir el cuerpo, también la ubicación. Con una serie de cámaras y láseres puede indicarle a alguien dónde pararse, cómo moverse, moverlo y señalarle objetivos concretos.
Además, con los sensores, puede monitorear estatura, peso, ritmo cardíaco, quizás hasta pueda analizar el ADN y detectar predisposiciones genéticas musculares (como lo hacen ya los análisis de ADN actuales) con toda esa información. El traje junto con la IA podría llevar a los humanos a un nuevo nivel de performance física optimizando cada entrenamiento para cada persona según sus necesidades.
Se podría configurar el traje para bajar de peso, para competiciones, para juego recreativo y otras cosas más. La cantidad de información registrada también podría marcar tendencias o patrones de salud y alimentación que cambien la forma en la que vemos el deporte dependiendo de perfiles genéticos.
Otro de los usos de la IA será tan común como el de las series o películas más recientes. Acompañantes virtuales para “no sentirnos solos” o para diversas tareas del hogar. De eso ya hay bastante dando vueltas por ahí.
Lo veo posible porque en mi día a día utilizo la inteligencia artificial para muchas cosas:
- Llevar el control de mis ingresos: salario, trabajos extra
- Lee mis recibos de sueldo y le informo sobre ingresos de dinero
- Ayudarme con mi proceso de aprender a escribir
- Como lo mencioné en esta otra publicación
- Analizar conversaciones complejas
- Cuando hablo con personas en otro idioma sobre temas complicados
- Crear programas
- Cuando necesito hacer programas para usos específicos, como extraer audio de un video, subtitular, entre otros.
- Revisión de mis resultados de ADN y registro de comidas
- Estoy recién empezando en esta área, pero le pasé mi informe de Bitgenia junto con mis preparaciones de comida, viendo si resulta eficiente o no en este aspecto.
- Investigaciones
- Para mis procesos tecnológicos o de escritura
En fin, todo lo que se me ocurre lo pruebo en la IA, debo admitir que en gran parte de las cosas me ahorra tiempo. Como mantener mis balances de ingresos y egresos. Antes lo tenía que hacer en un Excel a mano, ahora delego la tarea y con el tiempo excedente hago cualquier otra cosa que quiera. Eso sí, siempre le doy una revisada a las cosas, porque la IA se puede equivocar.
Entonces, conociendo esto, es inevitable pensar que, eventualmente, todos los sistemas se conectarán de un modo u otro a la IA. El banco, el teléfono, las aplicaciones de citas o calendarios, los correos, el GPS.
La IA va a estar enterada de todos nuestros movimientos, de cuánto tiempo vemos televisión, cuánto estamos en casa, qué porcentaje de tiempo dedicamos a salir, a trabajar o a hacer deporte.
Aquí muchos dirán que es algo totalmente invasivo. Me causa gracia porque hace años que estamos invadidos. Los teléfonos y televisores (supuestamente) son usados para escuchar nuestras conversaciones. Ya tenemos Alexa en algunos hogares. Todo lo que hacemos por internet se registra, se estudia y se usa para análisis de marketing digital. El GPS de nuestros teléfonos es información de consumo: qué locales se llenan más en qué horarios, dónde están las concentraciones de gente o los atascos de autos (como lo hace Waze). Hace años que dejamos de ser simplemente humanos para convertirnos en objetos de estudio para las grandes corporaciones.
Con la IA no va a ser tan diferente, solo que tendrá más acceso, más información y un gran poder de procesamiento que va a acelerar esos procesos de publicidad. Si lo que antes funcionaba era el tierno osito de la gaseosa, probablemente veremos anuncios especializados según el tipo de persona que esté viendo la televisión.
Para algunos esto es escandaloso. Yo intento verlo de otra forma. Podemos renegar de los avances de la tecnología y discutir la ética de cómo se aplica, sin embargo hoy no existe esa ética ideal. Creo que los humanos pasamos por un proceso conflictivo para aceptar el cambio. Como otros grandes inventos de la humanidad, este es otro de esos cambios que eventualmente terminaremos aceptando lo queramos o no, ¿o acaso supimos evitar que internet sepa todo sobre nuestros hábitos de consumo?
Y digo que lo veo de otra forma porque, para mí, la IA potencia al humano, no lo reemplaza. Un ejemplo es mi propio caso. Soy un empleado que trabaja 40 horas (a veces más) a la semana y quiere ser escritor. La inteligencia artificial me ahorra horas de esfuerzo en diferentes temas y tengo más tiempo para escribir.
Creo que la verdadera pregunta ya no es sobre los posibles trajes que ayuden a controlar y mejorar el cuerpo o que la IA sepa todo de nosotros. El punto importante a revisar es qué haremos con el tiempo libre que nos ofrece la IA a cambio de los datos. ¿Usaremos ese tiempo para convertirnos en mejores personas o vamos a sucumbir ante el egoísmo individual?
Es ahí donde veo tres caminos posibles. Una humanidad que alcanzará un nuevo límite de sus capacidades y tendrá tiempo de mejorar moral y éticamente, o una humanidad que se verá consumida por sus deseos más oscuros desviándose por la perversión y la autocomplacencia. Si se abre el tercer camino, que mezcla ambas opciones, entonces nada habrá cambiado. Este seguirá siendo el mismo mundo que tenemos hoy día pero con modelos de inteligencia artificial.
